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Transporte público

Aunque va mejorando poco a poco, el transporte público de Dublín todavía tiene carencias. Si el clima lo permite, tu mejor opción es desplazarte a pie por la ciudad. Si llueve a cántaros, lo cual es probable, hazte con una Leap Card en cualquier tienda de barrio, recárgala y monta en cualquier bus o tranvía (¡y no olvides marcar la tarjeta tanto al entrar como al salir!). Otra opción cómoda es el bus turístico, ya que podrás subir y bajar cuando te convenga y olvidarte de consultar el mapa. Dispone de tres rutas distintas para llevarte a casi cualquier parte de la ciudad y de audioguías en ocho idiomas para que no te pases de parada.

Céad míle fáilte

Los irlandeses son tan amables y encantadores que no dan la bienvenida una sola vez, sino cien mil (pues ese es el significado de la expresión irlandesa céad míle fáilte). Si necesitas orientarte cuando estés completamente perdido, da un amable aviso al conductor para que no te pases de parada o bien para tomar una pinta gratis mientras charlas en un pub, puedes contar con los dublineses. Eso sí: ten el detalle de preguntarle a tu encantador contertulio si le apetece otra ronda, esta vez por cuenta tuya.

El tiempo

¿Sabes qué? El tópico es cierto: en Irlanda llueve un montón, tanto que el irlandés tiene tantas palabras para describir la lluvia como las tiene para los distintos grados de ebriedad. Pero no hay mal que por bien no venga, ya que podrás ver (y fotografiar) más arco iris en un par de días de los que tus amigos de Facebook podrán aguantar sin morirse de envidia. Independientemente del momento del año en que visites Dublín, resultan indispensables un impermeable y un par de botas bien cómodas. Y si viajas en invierno, no olvides llevar también un jersey, una bufanda y guantes calentitos. Los paraguas son más bien un estorbo, teniendo en cuenta el fuerte viento local, así que mejor déjalo en casa.

Qué hacer en Dublín durante 3 días

Músaeim

Dublín es una ciudad bastante pequeña, pero tiene un gancho demoledor en lo que a cultura se refiere. Además de una gran variedad de museos y galerías nacionales, esconde tesoros como el Museo del Whisky Irlandés, donde enérgicos guías y generosas catas te mostrarán algunos de los secretos mejor guardados de la Isla Esmeralda. ¿Qué buscas una experiencia más solemne? Sin problema: una visita al cementerio Glasnevin redefinirá tu concepción de lo que es un cementerio. ¿Qué buscas más diversión? Entonces no dudes en poner a prueba tus conocimientos musicales participando en la Irish Rock ‘n’ Roll Museum Experience.

Verde, que te quiero, verde

A los irlandeses les encantan los parques y tienen muy buena mano para construir recintos agradables. Si buscas un espacio alegre, St. Stephen's Green es tu mejor opción. Date un garbeo antes de elegir un sitio para descansar: a lo mejor acabas sentado cerca de donde la estatua de Oscar Wilde, rememorando que vivió cerca del lugar durante más de 20 años. También hay otros parques más tranquilos en Dublín, como Merrion Square, donde cada jueves se organiza un exquisito mercado gastronómico, o los Iveagh Gardens, que solo se llena durante la celebración del Comedy Festival, el festival anual de monólogos humorísticos.

¡Una ronda más!

Desde la celebración del nacimiento de un bebé hasta el luto por el fallecimiento de alguien querido, la vida en Irlanda se organiza alrededor de los pubs. Hay tantísimos pubs en Dublín que James Joyce dijo lo siguiente en su épica Ulises: «Un buen reto sería cruzar Dublín sin pasar por delante de ningún pub». Aunque un desarrollador de software se las arregló para hacerlo en 2011, lo más probable es que en ningún momento estés demasiado lejos de un buen surtidor ni de las mil y una historias que pueden derivarse de ello.

150 km/h

Aunque son más famosos por el rugby y, en ocasiones, por el fútbol, los irlandeses tienen dos juegos propios: el hurling y el fútbol gaélico. Ambos son muy divertidos de ver y, sin duda, deberías darles una oportunidad si se celebra algún partido durante tu visita a la ciudad. De no ser así, puedes optar por la visita guiada del estadio Croke Park (el Croker, como se le suele llamar) y adentrarte en el modernísimo GAA Museum, donde conocerás los entresijos de este histórico estadio y comprenderás por qué estos deportes son tan populares. Spoiler: el sliotar, la pelota utilizada en hurling, alcanza los 150 km/h al lanzarla.