Aunque algunos visitantes se sienten decepcionados al descubrir que no hay un dragón que escupe fuego en el tejado de la Casa Batlló, la mayoría se quedan asombrados por el magnífico tejado de azulejos de cerámica que se asemeja a las escamas de una bestia mítica gigante.
Cataluña comparte su patrón con Inglaterra, San Jorge, que, según la leyenda, domó y/o mató a un dragón en algún momento del siglo III de nuestra era. En consecuencia, hay cientos de imágenes de dragones por toda Barcelona, y Gaudí participó en bastantes de ellas. Las más notables son su lagarto El Drac, en el Park Güell, y el tejado de dragón de la Casa Batlló.
El tejado de un edificio era para Gaudí como el sombrero de una persona: un rasgo distintivo único que diferenciaba cada una de sus creaciones y les daba personalidad propia. Es justo decir que tomó esta idea y la aplicó al tejado de la Casa Batlló. Tus entradas para la Casa Batlló te permitirán acceder a la azotea, desde donde no sólo disfrutarás de una magnífica vista de Barcelona, sino que también podrás tocar al dragón de la azotea de la Casa Batlló.