Hoy en día, Rosecliff es más conocido por sus exposiciones de primer nivel, que llenan la segunda planta con muestras vibrantes y siempre cambiantes de arte, diseño y cultura. Aunque su escalera en forma de corazón y su gran salón de baile recuerdan su pasado de la Edad Dorada, la casa ahora está amueblada de forma discreta para poder celebrar eventos privados con frecuencia, lo que permite que las exposiciones y la arquitectura sean las protagonistas. Su belleza cinematográfica también la ha convertido en un lugar de rodaje muy popular, apareciendo en más de una docena de películas, entre ellas «El gran Gatsby» y «Mentiras que duelen».